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El desdejuni dels Aznar

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Buenos días, amor ¿me pasas las madalenas? 'GUM, parecen las que antaño cocinaba mi abuela! Soy un sonrisitas. Pero, no creas, aún bromeando mi cabeza está en el despacho. Atiende, Ana, de noche me he desvelado y he compuesto uno de mis mejores poemas. Helo ahí: «Volverán banderas victoriosas/ al paso alegre de la paz/ llevarán prendidas cinco rosas/ las flechas de mi haz». ¿Que te sabe a José Antonio? Bueno, seguro que El Ausente lo hubiera firmado como propio, pero es enteramente mío. Ya te digo, lo he escrito de un corrido, en un momento de inspiración. Así sin más. Otros se fuman un cigarrillo en la ventana y yo, ya ves, removiendo las profundidades del alma. Porque hay más versos, no creas que me conformo con una cuarteta. Continuo: «arriba espadas a vencer/ que España vuelve a amanecer». Te ruego que dejes de quitarme las migas de madalena de la corbata y te concentres en estos dos últimos versos. Insisto Ana: «arriba espadas a vencer/ que España vuelve a amanecer». No rezuman únicamente lírica, que vosotras, las mujeres, ya os conozco, atendéis primeramente al corazón que a las cosas del intelecto, sino que transmiten un mensaje recio a los españoles. Ana: España, en Irak, se ha consolidado como una unidad de destino en lo más universal. Así que ya lo sabes. Se lo he comentado a George y me ha dicho oh, yes, de acuerdo, y que ya puedo dar por hecho que en el próximo vuelo espacial uno de los tripulantes será guardia civil. O sea, que la primera cabeza del mundo, porque George es la primera cabeza. O bueno, la segunda, porque los de Quintanilla se me enfadan si le valoro por encima de mí... Pues, bueno, como te decía, George ha comprendido que se nos ha de tener en cuenta entre las grandes potencias. España, Ana, vuelve a amanecer. Luego, para que amanezca en paz, le he dicho a Acebes: «ministro, me vigilas a Yordi y le das caña a Arzallus». Ah, y le he añadido: «no me descuides las disidencias ideológicas colaterales». O sea, la rojez. España, ya sabes, cuando más cerca se halla del imperio, le surgen los enanos con renovado vigor. Maragal, asómbrate, ha tenido la peregrina idea de resucitar a los Países Catalanes. ¿Habrase visto chorrada igual? Espero que Yordi le pare los pies, porque el catalanismo sano empieza en la Moreneta y acaba en Cambó. Cuando cruza el mar ya es piratería. Por si las moscas, porque no hay que fiarse excesivamente de Yordi, Zapatero me ha prometido que le soltará los perros a Maragal. O sea, que le ordenará a Rodríguez Ibarra que le eche a Maragal dos bocados en la moral y ya no se hablará más del imperialismo catalán. Zapatero se lo ha tomado en serio. Yo le he dicho: «mira José Luis, hagamos un pacto. Si disfrutas como un quinceañero en la calle, la calle es tuya, mientras me respetes mi día, porque, por la Paloma, Ana y yo nos vamos del brazo a la verbena». Y ha venido a bien, ya lo creo. Conque Maragal ya puede darse por enterado. Si busca un más amplio consenso social en Cataluña deberá volver a llamar a somatén a los colectivos gays, lésbicos, intelectuales y amigos de su abuelo, pero a los nacionalistas que los deje en la paz de los cementerios, que ya tienen su día de fiesta el once de septiembre. De todas formas, Jaime me ha telefoneado desde Mallorca para comunicarme que un experto medievalista de la isla, un tal José María Rodríguez, ha refutado la ilusa pretensión catalana de anexionarse otras dos provincias de España, demostrando que don Jaime Primero es hijo de Carmen Sevilla. Es una tesis algo arriesgada, lo admito, pero vale la pena apoyarla porque nos cargamos de un plumazo el espíritu de la Renaixança. O sea, que vamos a la raíz del problema catalán. Nada de bombardear Barcelona cada equis años como dijo Azaña. Si demostramos que don Jaime bailaba flamenco, España ya es definitivamente una. Que es al fin y al cabo, lo que ansiamos los españoles desde hace la mar de siglos. ¿O no...? Ahora que vuelven banderas victoriosas, ya te lo he dicho, al paso alegre de la paz, hemos de cohesionar la sociedad. ¿Que cada español lleva un anarquista dentro, que somos individualistas...? Bueno, ya se verá. España da más de sí de lo que parece. Helo ahí: los escarceos de don Felipe con Diddy Martínez-Bordíu, la primita de Pocholo, que es un Franco puro, no los hubiera imaginado ni el mismísimo Jiménez Caballero. Hemos de favorecer esta relación, Ana. Al menos, si acabara en boda, los españoles podríamos tranquilizar la conciencia, porque le habríamos devuelto a don Francisco lo que es suyo. En fin, Ana, tómate el café que al hablarte te me quedas embelesada, mirándome. Hazme un favor: que me traigan la cacerola de los macarrones antes de que el personal reclame mi presencia diaria en el balcón. Aunque haya llegado la paz, no hemos de bajar la guardia, así que es bueno que me vean luciendo algo tan varonil como es el casco de combate. Por cierto, bien está que los asalariados me vitoreen cuando les saludo con la mano de dirigir el tráfico, pero a los de la cocina diles que ya hay suficiente con que me aplaudan. Les ha dado por hacer entrechocar las cacerolas y la mía, la de los macarrones, me baila en la cabeza de puro abollada. Ahora no me afea, porque da la impresión de que procedo de las trincheras. Pero para el desfile del día de la victoria, que pienso realizar en el jardín, sólo para ti, la Nenona, Alejandrito y los ministros, necesitaré una nueva, sin abolladuras ni restos de grasa. Porque esa es otra, Ana. En la cocina faltan estropajos. Cada vez que me desmontero, anoto la prueba: siempre hay alguna mosca tonta que se me pega en las sienes o en el tupé.

Llorenç Capellà, escriptor

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