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El grito de Baire

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Ana, cariño, di a la chacha que me prepare el caballo. Lo del Norte lo arreglo yo. ¿Que no sé montar a caballo? Pues ya me dirás. No pienso tomar Bilbao en bicicleta como si fuera Langarica. Bueno, de acuerdo, me espero unas semanas a ver si a este jaco de Gadaffi se le pega el caminar jacarandoso de los de don Àngel Peralta. ¿Que el problema no es del caballo sino mío? Quieta, no hables en vano. En las clases de monta progreso adecuadamente. Palabra de Josemari. Ya me subo en el caballito de cartón en el más puro estilo John Wayne. O sea, pie derecho en el estribo y pierna izquierda en plan molino de viento dando una varonil semicircunferencia hasta que el pie correspondiente halla el otro estribo. Lo importante es que el jaco se esté quieto, porque no hay posible filigrana ecuestre si en el momento de saltarle a la grupa el animalito se va a por hierba. Pero, en fin, en dos días le corrijo esta tendencia viajera. Y luego encaro el Norte. Me llevaré a Rouco para lo espiritual, que por allí igual le hablan a Dios en vascuence y así no hay diálogo divino. Me lo dijo Rouco: no creas que en el Cielo sea como en España que sin don Francisco cada cual habla a su manera. En el Cielo, por lo visto, se da cancha a los cuatro idiomas más conocidos de la cristiandad, que allà arriba no puede ser la Torre de Babel. Y fíjate: tengo la corazonada de que sobre todo se habla en español. Por Santa Teresa, y Góngora y don Rodrigo Díaz de Vivar y doña Isabel de Castilla. Ya me entiendes, me los conozco. Seguro que han dicho, los castellanos viejos primero. Luego, los otros. Ya sabes, los gabachos, los italianos, los alemanes. Vamos, es una intuición, pero bien sabes que no suelo equivocarme. Cuando digo ahí va un terrorista, no falla. Es un terrorista, aunque sea un señor de Valladolid que de buena mañana va a por el periódico y los cruasán. Perspicaz que es uno. La perspicacia se da con la experiencia. En el Norte vamos a dejar las cosas claras, te lo garantizo. Menos curillas con petate montaña arriba y menos coros cívicos, que ésos empiezan con Maite yo no te olvido y acaban cantándole al soldado vasco en torno a una merluza. Me propongo no darles tregua. Con Mayor Oreja en Ajuria Enea, lectura obligatoria de Fernando Savater para los adultos sin opción a optar al paredón así que giren la segunda página. Insisto: pócima Savater hasta que acaben pidiendo a gritos su ingreso en el gulak. Estoy dispuesto a jugar fuerte, te lo advierto. También me llevaré a Anita Palacio para que me asuste a los vasquitos recién salidos de madre. No veas, la meto en una ikastola y será como echar el hurón en una conejera. ¿Que me paso? Di que no. George me ha dicho que los pueblos serán libres cuando aprendan a temernos. Esto en el plano internacional. Y en el caso concreto de España, no te digo. Hay que escarmentarles hasta que comprendan que lo regional tiene su humana expresión en un guiso y en un baile con el delantalito puesto. Que tomen ejemplo de los valencianos. Valencia llega a todos los confines a través de la paella. El otro día Yordi me decía que si Ausiàs March, que si Joanot Martorel... «Mira, Yordi, le dije, déjate de coplas que la literatura es pasajera. La paella, no». Y es cierto, Ana. Fíjate en algo tan poético como «Eres alta y delgada». Ya sabes: «Eres alta y delgada/ como tu madré/ morena, saladá/ etcétera, etcétera». Pues bien, igual es del señor Machado y todos lo ignoramos. En cambio ¿qué chino no sabe que a la paella hay que echarle sus gambitas y su cangrejo y su poco de conejo campero? Pues eso. Las regiones que se preocupen de promocionar sus peculiaridades, que España ya se cuidará de lo trascendente. Ahora bien, démosles una peladilla a los buenos valencianos, no en vano sólo sueltan cohetes por Fallas. Acabo de meter en prensa dos decretos-ley. Te los anuncio: el valenciano adquiere categoría de idioma, así como el Ebro ya no nace en Fontibre y desemboca en Tortosa. 'Para, para, para...! Lo digo yo, Josemari, por lo que lo dicho va a misa. Ya se acabó el litigio por si el agua riega mis pimientos o tus tomates. Diremos que el río se perdió en la mar. Las verdades son verdades a fuerza de repetirlas. ¿Que no? Don Francisco nos vendió lo de los veinticinco años de paz y todos nos lo creímos. Y no fueron veinticinco, fueron cuarenta. ¿Que te preocupa lo del valenciano? Tranquila, Ana. Pilarita del Castillo ha hecho sus averiguaciones. ¿Con intelectuales? No. El pueblo es el que sabe. Y quien sabe, sabe. Concretamente consultó con un mulero extremeño que vende jarritas y cerámica en Benidorm. «¿Qué hablan los valencianos?», le preguntó. «Mismamente como los murcianos» fue la respuesta. O sea, según la erudición popular aquella bendita tierra ya está cristianizada en un buen tanto por ciento. Por tanto, vamos a darles un alegrón a los valencianos de pura cepa que aman sus cosillas sin perder la identidad global. Ya me entiendes. Fíjate en la Piquer que le echa un guiño a la Maredeueta en habla regional sin dejar de ser tan española como la aceituna. Otra cosa es lo que pasa en Cataluña. Pero a mí, Yordi no me la juega. O me somete a Caró, o Yagüe se baja por Vía Layetana con el carnero, los moros y lo que haga falta. Así de claro. Ya se lo he comunicado a Josete Zapatero. «Hombre, me dice, antes de jugar duro aún queda la solución Maragal». «Mira, Josete, le he respondido, si echo mano a Cataluña Maragal irá de presidente del Barça que hora es de que los culés se mojen en Segunda». «Mira que esto y que aquello»... «Nada, Josete, o somos o no somos». Y puestos a ser, somos castellanos viejos. ¿Qué es esto de visca Catalunya lliure? Jolín, ni el Grito del Baire. Para mi fue como si fuera el toro enchiquerado oyendo el clarín. A por ellos que son pocos y cobardes. Si hasta los mejores espadones se han revuelto inquietos en la tumba, Ana, te lo garantizo, que me lo ha comunicado el sacristán del Valle de los Caídos. Sí, sí, esto huele a pólvora y a funeral. El Grito del Baire, el Grito de Dolores, el Grito de Benach. Alto ahí, Ana, no ciñas mantilla y vayas a orar por España. Perdimos Cuba y Méjico, es cierto. Pero Cataluña no se mueve de ahí donde está. Hay catástrofes que no se conciben. A ver ¿dónde íbamos a comprar los calcetines si Sabadel nos pilla en el extranjero? Conque para gallos los de Onésimo, y al tal Benach lo acallo yo. Aunque sea sin tropa. Para que veas. Me voy a Mariano y le digo en plan cuplé, adivina adivinanza: «Tengo una pulga en la camisa/ que salta y corre y loca se desliza:/por eso quiero poderla encontrar/ y si la cojo la tengo que matar». «Esquerra Republicana», me responde. Pero no se inmuta ni viéndome con el seso despierto, presta la coz. Él a lo suyo. Ya está en el sofá con los primeros turrones.

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