Te lo advertí, Ana. Desde que España va bien, porque va bien, nos salen enanos por todas partes. Ya obraba correctamente, el Caudillo, en su infinita sabiduría, prohibiéndonos salir al extranjero. Fíjate en Porcel, tan amigo del Rey que iba de fijo a por un Príncipe de Asturias, pues se va a Francia, se le sube a la cabeza su tapita de foie y arremete contra don Juan Carlos y contra mí porque no hablamos públicamente en catalán. Y, hombre, ahí se pasa el isleño éste, porque, sin ir más lejos, mi amor por la poesía de Carner está fuera de duda. Ya sabes: passant per la font del gat, lo de la chavala y el soldado etcétera, etcétera. Yo no sé qué de nocivo tendrá Francia para los nuestros, pero en cruzando la frontera sólo se giran hacia la Madre Patria para apedrearla. Es una constante histórica. Luis Mariano se llega a París con sus violetas imperiales y así que le aplauden cuatro pierrots, pues a menear el culo en contra de España. Que si aquí no había libertad, que si éramos unos anticuados porque entendíamos que honra era del varón defender su condición. Nos quería a todos sarasas, imagínate, cuando habíamos ganado una guerra y el menos hombre lo era tanto como Alfredo Mayo. Y luego está Picasso, que sarasa no sé si lo era, pero rojo, un mogollón. Mira, Ana, no te me angusties, que sigo pensando que España va bien. ¿Que hay que guiar el timón con mano firme? De fijo que sí. Por tanto, es muy posible que te ruegue que aceptes la responsabilidad de seguir de primera dama cuatro años más. 'Quieta! No te me eches a los brazos que no estoy para emociones. Nos crecen los enanos, Ana, ya te lo he dicho. Héteme aquí, oteando a lo lejos, hacia las trincheras enemigas, como nuestros héroes que se apostan en los luceros, y se me viene López Valdivielso para advertirme que no descuide la retaguardia. Oiga, usted, le he dicho, un máximo de respeto, que yo soy Josemari y Josemari es mucho Josemari. Pues sí, me responde, todo lo que quiera, pero yo soy mucho Valdivielso y dos guardias civiles quieren montarse su nidito de amor en la casa"cuartel. Y hombre, Ana, esto ya es el colmo. ¿No ves que si acepto que se arrullen en la casa"cuartel, cualquier día me harán la ronda con un clavel en la oreja y un abanico de flores? No me repliques, Ana, con tus sermones humanistas de las ONG's y atiende lo que te digo: ahora que el desembarco de Perejil nos ha prestigiado mundialmente, ha llegado la hora de regenerar España. Hablaré con Rato para que les suba la nómina a los curillas, a ver si me centran la moral y me cierran los armarios de una puñetera vez. Luego están los separatistas y otras gentes de civismo irregular. Ya sabes, quién no te roba el billetero, te sopla un viva Cartagena libre. Pero, vaya, esto lo arreglo, yo, con un par de reuniones con George y Putin. Aunque ya me he aprendido la lección. Pongamos, por ejemplo, como ocurrió en el treinta y seis, que un tal Casals se mete en el Palacio de la Música Catalana para restregarme el bigote con El canto de los ocells. Pues yo no me lo iba a pensar dos veces. Ración doble de flit, Ana, para los músicos, y que digan lo que quieran Yordi o los de la antiglobalización. La cultura no se resentirá, te lo garantizo. Que para pajaritos no necesitamos al maestro Casals, que ya tenemos a María José con su acordeón. Oye, Ana, tal vez estoy algo nervioso, pero es que los enanos me sacan de quicio. Mira que a Porcel un día de estos le íbamos a nombrar barón o baronet de las Islas Adyacentes. Pues helo ahí, diciéndome a mí, al mismísimo presidente del gobierno, que cuando viaje a Menorca tengo que hablar en mahonés. Oiga usted, señor Porcel, que yo aprendí el castellano de mi tata y mi tata fue enseñada en casa de Garcilaso. Además, si los labriegos de Quintanilla usan la misma boina que los de Alaior ¿para qué voy a hablarles a éstos en regional? Por Dios, señor Porcel, por Dios, no se nos desbarate. Aprende lo que te digo, Ana: a los intelectuales hay que meterles a sueldo en la Administración o, de lo contrario, se te vuelven contestatarios. Hay que andarles con tiento. Y no perderles jamás de vista. Fíjate en Trillo, un chaval serio que, por su seriedad, pongo al mando del ejército. 'Muy bien! Ahí me lo tienes disertando en el Liceo sobre las relaciones de Shakespeare y Verdi. Conque ya me dirás. ¿Cómo no va a salirle más de un sargento del armario con estas veleidades? ¿Que Shakespeare y Verdi no pudieron acostarse juntos? Mujer: no me salgas defensora de causas perdidas. Te ennoblece tu instinto de protección del descarriado, pero ahí están las sábanas. En fin, lo he hablado con Cascos y hemos estado de acuerdo en reducir el número de intelectuales. No puede ser que uno se haga intelectual como se hace registrador de la propiedad. Habrá unos exámenes y ahí, Ana, en la corrección de los textos, sí que deberás echarnos una mano. Yo soy partidario de que sólo apruebe uno. Para que me entiendas: ¿una patria? España. ¿Una bandera? La rojigualda, con un pajarillo en medio si es posible. ¿Un intelectual? Pérez Reverte, que es un muchacho excelente. ¿Los demás? Fuera de la ley por pensar, ya que si piensan seguro que piensan como los de Batasuna. George y Putin me han felicitado por la idea y piensan aplicarla en su país. George quiere nombrar intelectual oficial al Pato Donald, porque los americanos se dejan guiar con mayor facilidad por las mascotas que por los idealistas. Putin dice que dejará la plaza vacante, ya que en Rusia, actualmente, no hay interés en cultivar las cosas del espíritu. Cambiando de tema ¿qué sabes de nuestra Nenona? Mira, la niña nos ha salido cabal. Precisamente he pensado en ella y en Alejandro, cuando el grupo parlamentario socialista nos han echado en cara la subida de los alquileres de la vivienda. Helos ahí, me dije, a ellos dos, casados de recién y ya con un nidito de amor en propiedad. Luego me dirán que los alquileres están caros o que las parejas jóvenes no pueden comprarse un piso. Mire usted, señor joven protestón. Hágame caso. No vaya usted a la agencia tal o cual si, de verdad, quiere vivienda propia, y consulte con mi Nenona. No me he mordido la lengua, Ana. Si actualmente el chaval que reparte las pizzas ojea un piso, se mete mano en el bolsillo y desembolsa los cuarenta millones sin mirarse la cartera. Así de fácil. Luego me viene Zapatero con lo de que la vivienda está cara y otras demagogias del manual del señor Marx. Oiga, señor Zapatero: el precio de la vivienda está en consonancia con el poder adquisitivo de los chavales. Ni más ni menos. Eso sí, si no se ponen en plan caprichoso, porque nuestra Nenona y Alejandro igual hubieran preferido un piso de estreno en Lavapiés. Pero, seamos pragmáticos, se han tenido que conformar con uno de segunda mano en el barrio de Salamanca, que ya había sido habitado por doña Carmen Polo y por el almirante Carrero Blanco. Los jóvenes se tienen que adaptar a lo que hay, por eso son jóvenes y suyo será el futuro. Las cosas siempre han sido así. En fin, Ana, ajústame a la cabeza la cacerola de los macarrones como si yo fuera uno de los más valientes de Yagüe. Voy a darme una lección práctica de estrategia. Entraré en la pocilga, patada en la puerta y ración fulgurante de flit en el lomo de los gorrinos: cincuenta segundos. Tu puedes venir a contar las moscas muertas. Tiene que haber setecientas o algo así. Tantas, por lo menos, como espectadores en el teatro de Moscú.
Josemari sermoneja Ana